miércoles, 27 de julio de 2011

Expectativas de depresión.

     Salía del barril camino al trabajo con la mala costumbre que he adoptado de escuchar la radio por el camino.  Es corto el trayecto pero aún así siempre da tiempo de escuchar una o dos noticias y le aporta ese punto de aleatoriedad en lo que escucho que permite que sean las noticias las que me elijan a mí y no al contrario.

     Hoy la noticia sorprendente trataba el tema de las depresiones.  Los datos son estremecedores en estos tiempos de crisis sistémica pero, en este caso además, es sorprendente e induce al razonamiento. Resulta ser que en esta gran burbuja depresiva los líderes son los Estados Unidos, Alemania y Holanda. Sin embargo, la cola la ocupa China, con un nivel de vida deplorable. Visto así y haciendo un juicio rápido diríamos que cuanto mas ricos mas infelices somos pero, dándole vueltas a la cabeza, he llegado a la conclusión (totalmente racionalista e intuitiva por supuesto, pues en la práctica no me es posible) de que la depresión no es directamente proporcional al grado de riqueza material, sino inversamente proporcional a las expectativas.

     El mundo "desarrollado" parece haber tocado techo y con los recursos materiales y tecnológicos que tenemos parece claro que es imposible continuar con los (falsos) niveles de crecimiento que hemos disfrutado hasta ahora y cualquier tiempo futuro aparentemente solo puede ser peor. Eso deprime.

     Por el contrario, países como China ven crecer día a día su nivel y calidad de vida.  Las expectativas futuras son aún mas alagüeñas y queramos o no, eso motiva.

     El único modo aparente de volver a tener expectativas es sencillamente cambiarlas.  No podemos seguir mirando únicamente a la riqueza material en valor absoluto sino empezar a valorar todo lo que hacemos en criterios de justicia y sostenibilidad.  La expectativa no está en ser cada día más ricos sino en que nuestra riqueza tenga una base sólida y sea sostenible.

     Disfruten de la vida que al final es el único bien que, aunque efímero, tenemos realmente en propiedad.

Saludos.

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